Mugello vuelve a presentarse como un escenario ideal para medir la madurez competitiva de David Alonso, un piloto que ha convertido cada fin de semana de Moto2 en una prueba de carácter, lectura de carrera y gestión emocional. En un campeonato tan exigente como Moto2, donde los márgenes son mínimos y la estrategia pesa tanto como la velocidad pura, el colombiano afronta el trazado italiano con la determinación de seguir consolidando su nombre entre los talentos más sólidos de la categoría.
El circuito toscano, rápido, técnico y físicamente demandante, no concede tregua. Sus largas rectas, frenadas violentas y curvas enlazadas castigan tanto la confianza del piloto como el equilibrio de la moto, y obligan a afinar al máximo cada detalle de la puesta a punto. En ese contexto, Alonso llega con la necesidad de transformar el potencial mostrado en práctica y clasificación en un resultado que lo mantenga en la pelea de la zona alta del Mundial.
Más allá del resultado puntual, el fin de semana en Mugello adquiere un valor especial por el momento deportivo que atraviesa. Alonso había dejado señales positivas en los entrenamientos y en la clasificación, pero también experimentó una carrera muy dura en Italia, donde terminó fuera de los puntos y lejos de su mejor versión, una circunstancia que refuerza la dimensión del reto que supone Moto2 en cada cita.
Esto nos dijo al termino de las carrera, David Alfonso.
No he podido competir en esta carrera. En las dos o tres primeras vueltas me he mantenido en el grupo, pero después he empezado a notar que no conseguía girar bien. Sentía que la parte trasera de la moto se me iba en las curvas y estaba rodando muy lento, era como cuando llevas un coche con tracción delantera y entras rápido en una rotonda. Me iban pasando cada vez más pilotos, pero vamos a analizar qué es lo que ha podido pasar. Me quedo con las sensaciones positivas del fin de semana y con el buen trabajo que hemos hecho”.
Report B& Chus Catalán
Galería de fotos David Alonso, en Mugello


















