David Alonso, moto 2

David Alonso, entre el dolor y la valentía: un quinto puesto en Le Mans con sabor a victoria.

El piloto colombiano David Alonso, desafió una lesión en el hombro, superó una clasificación brillante y terminó firmando una actuación de enorme carácter en un Gran Premio pasado por agua.

David Alonso dejó en Le Mans una de esas actuaciones que explican por qué algunos pilotos crecen más en la adversidad que en la comodidad. En un fin de semana marcado por las molestias físicas, la incertidumbre y las condiciones cambiantes de la pista, el colombiano de Moto2 respondió con temple, velocidad y una madurez impropia de un piloto todavía en plena construcción dentro de la categoría.

Llegó a Francia con el hombro derecho castigado y con serias dudas sobre su estado real para competir. Los primeros entrenamientos reflejaron ese contexto: tiempos discretos, gestos de incomodidad y un trabajo más centrado en resistir que en buscar límites. Pero cuando llegó el momento decisivo, Alonso cambió por completo el relato.

La clasificación fue su gran punto de inflexión. En una Q1 muy apretada, logró una vuelta de enorme valor que le permitió avanzar y confirmar que, incluso limitado físicamente, seguía teniendo una velocidad competitiva a la altura de los mejores. Fue una demostración de carácter que ya anticipaba un domingo distinto.

La carrera terminó de dar forma a esa historia. La lluvia obligó a recortar la prueba y modificó por completo el guion inicial. Alonso perdió posiciones en la salida, pero reaccionó con inteligencia, se mantuvo firme en el grupo delantero y aprovechó cada oportunidad para escalar. La bandera roja terminó de compactar el desarrollo, pero no empañó lo esencial: su capacidad para sostener un ritmo sólido y cerrar el domingo en una meritoria quinta posición.

Más que un resultado, Le Mans le dejó a David Alonso una confirmación. La de que también sabe competir cuando todo se complica, cuando el cuerpo no responde al cien por cien y cuando la carrera exige más cabeza que impulso. Y eso, en el mundo de la competición, vale casi tanto como un podio.

En Le Mans, Alonso no solo corrió: resistió, gestionó y compitió con la serenidad de los pilotos grandes.

Artículo: Chus Catalán 

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